El Cuento de Navidad
Un año los niños en España casi no recibían sus regalos. ¿Qué podía parar a los reyes magos de traer sus regalos? La respuesta es la cosa que ha creado guerras, y luchas desde el principio de los tiempos….una mujer. Un día, los reyes estaban cabalgando en sus camellos cuando decidieron descansar en una ciudad pequeña que se llamaba, Hamu. En Hamu era había una princesa, que se llamaba Esmeralda, y era la más bonita en todo el mundo. Hombres habían venido desde todos las partes para conocerla, y pedirle la mano en matrimonio. Cuando los reyes llegaron, nadie pensó en visitarla. ¿Quién era ella? solamente una princesa hermosa y los reyes no querían casarse; estaban interesados en viajar y difundir la palabra de Dios. Pero la princesa había oído de ellos y llegó a su tienda de campaña el mismo día que llegaron para presentarse. Los reyes se introdujeron y en un momento cada uno se enamoró de ella, con su boca de piñón, sus ojos de azabache que eran como dos platos y encima de todoa su inteligencia, su conocimiento, su simpatía, y su gracia. Era la ideal. Los reyes habían planeado salir de Hamu después de dos días, pero a causa de Esmeralda se quedaron en Hamu por un mes. Cada día los reyes la visitaron. Compartieron sus conocimientos por sus risas, sus sonrisas, y su compañía. A veces fueron juntos a visitarla, pero la mayoría del tiempo fueron solos. Los reyes no querían compartirla, ni siquiera con sus propios amigos. Un rey tuvo éxito, fue Baltasar. Después del mes, él quería quedarse en Hamu con ella para siempre. Esmeralda le amó con toda su alma y había aceptado su propuesta de matrimonio. Cuando les dijo a los otros reyes de sus sentimientos pensaron que estaba loco y mandaron que se fueran juntos y sin Esmeralda. Los otros reyes estaban tan celosos que si no podían tener a Esmeralda, nadie la tendría. Los dos trataban de convencer que salir sería mejor para todos. La Navidad estaba próxima y necesitaron salir, pero Baltasar no la dejaría. Los dos lados estaban estancados. Afortunadamente, esa noche Santa llegó, estaba buscando un juguete especial por para un niño. Habló con los dos reyes y estaba triste de encontrar a sus amigos con tantos problemas. Recordó su tiempo con la Señora Clause como un tiempo casi más feliz que Navidad. Por eso quería resolver los problemas de Baltasar y su princesa. Habló con todos y les recordó que la parte más importante de la Navidad es amar a los otros. Ese amor podía ser en la forma de unos regalos, pero también en la forma de la misericordia, y la fraternidad. Pues, Baltasar se dio cuenta de que no podía dejar sus responsabilidades de Navidad por Esmeralda y los otros aceptaron la relación de Baltasar y la princesa. La boda ocurrió después de la Navidad y todos vivieron contentos. Y colorín y colorado ese este cuento ha acabado.
Erin
Cuento de la Navidad
Estaba oscuro y muy, muy tranquilo; todos estaban durmiendo, esperando a Papa Noel. El árbol se paraba en la gran sala, cerca de la chimenea. Los calcetines colgaban, esperando como los niños. El mundo dormía, la nieve relumbraba por la luz de la luna, y todo era perfecto.
Casi perfecto.
Un estrépito rompió el silencio. El sueño de cascabeles, mezclado con los sueños de varias voces fuertes podían ser oídos en toda la ciudad. Muchas personas se despertaron bruscamente con la misma pregunta: ¿Qué le pasa?
Parecía que el reno nuevo había causado un accidente. El pobrecito, se llamaba Zeus, había acabado de hacerse un miembro del equipo de Papa Noel, y estaba muy nervioso. Había entrenado por casi doce meses para la oportunidad de participar, y por fin, esta Nochebuena, Papa Noel le ofreció una oportunidad interesante. A causa de la gripe estacional, Rudolph no pudo trabajar en la Nochebuena porque su nariz no podía funcionar – y, como todos sabemos, la nariz de Rudolph ha sido imperativa para el éxito de Papa Noel. Zeus, como Rudolph, tenía un talento especial – podía ver a pesar de la oscuridad. De esta manera, Papa Noel creyó que Zeus fue un sustituto aceptable.
En teoría, era una idea magnífica. En realidad, el pobrecito estaba tan nervioso que no podía funcionar. En vez de prestar su atención a la dirección, Zeus apretó cerrando sus ojos – por lo tanto, el accidente.
“¿Qué haces? ¿Cuál es el problema?” Prancer gritó
“¿Estás loco?” Blitzen preguntó con ira. “¡Tienes dos ojos, úsalos!”
De repente, un niño pequeñito abrió la puerta de una de las casas cercanas. En una voz baja, dijo, “Es la Navidad; no es una estación de regalos o trabajos. Es de amistad y cariño. Por favor, comportaos como un equipo. Y, por favor, es muy tarde. Callaos. Muchas gracias.” Con eso, cerró la puerta y desapareció.
Los renos, con mucha vergüenza, recogieron el trineo y, con una mirada colectiva a Papa Noel (que no dijo nada durante el incidente), volaron entrada la noche. Zeus, con ojos abiertos, recuperó de su vergüenza y se río al y guió el equipo a través del cielo
Meghan
Una navidad de dos extremos
Era la noche después de la Navidad - específicamente, el 26 de diciembre a las 4 de la madrugada - y todo el hotel estaba tranquilo, salvo una habitación. Allí, una chica gemía. Los sonidos pasaban por el pasillo y la segunda planta se llenaba de ellos. Estos gritos no eran de la felicidad de un villancico, ni de placer, sino que eran los gemidos de que se producen al vomitar.
La chica había experimentado una Navidad española. Pasó la Nochebuena con sus dos familias, la americana y la española. La cena consistió en cinco platos, incluyendo jamón ibérico, sopa de mariscos, langostinos, lomo de cerdo con naranja, polvorones, y más. La chica comió muy despacio porque tuvo que traducir toda la conversación entre sus padres españoles y sus padres americanos. Fue una Navidad perfecta, llena de costumbres españolas compartidas entre las dos culturas.
No obstante, veintisiete horas después, y por alguna razón que nadie sabe, la chica se encontró en el suelo del cuarto de baño, retorciéndose de dolor y vomitando cada cinco minutos. Tumbada allí sobre las baldosas frías, la chica pensó --No creo que esto sea parte de la típica Navidad española--.
La chica era yo y así es como pasé la Navidad.
Ann
Había una vez, un chico que se llamaba Gruñón en un pueblo que se llamaba Whoville. Era el hijo del Señor Grinch, y por eso no le gustaba la Navidad. Cuando los otros niños recibían los regalos de Papa Noel, Gruñón nunca recibía nada, y siempre se ponía triste. Un día, cuando estaba jugando a los video juegos con su amigo Pedro, le dijo que en España, donde nació Pedro, recibía sus regalos de Navidad de los Reyes Magos. Pedro dijo a Gruñón que los niños españoles escribían a su Rey Mago favorito para pedir regalos, y si ellos se portaban bien durante el año, el Rey Mago le dejaría presentes en su casa el seis de enero. Gruñón estaba muy interesado en eso, y empezó a pensar una idea; viajaría a España para conocer a los Reyes Magos.
Tres días después, con su muochilla y mente astuta, Gruñón viajó de polizón en un avión a Madrid. El día fue el cinco de enero. Gruñón escapó del avión con sigilo, y cojió un autobús al centro de la cuidad, donde empezó a buscar a los Reyes Magos. Preguntó a muchas personas donde podía encontrarlos, y todos le dijeron que tenía que esperar un día. Gruñón tuvo un poco de miedo, porque se dio cuenta de que no tenía ningún sitio para dormir. De repente, oyó música de hip-hop, y tuvo una idea. Empezó a bailar breakdance, y mucha gente se paró para verlo, porque estaba muy bien. En de veinte minutos, tenía más de setenta euros. Fue a un hotel, y pagó para una noche. Sin embargo, Gruñón no pudo dormir porque estaba demasiado nervioso por conocer a los Reyes Magos, y ya no sabía lo que quería preguntar. Finalmente, se acostó.
Gruñón se levantó muy temprano por la mañana, y salió corriendo del hotel para ver a los Reyes Magos. Cuando llegó, se puso muy triste, porque todos los otros niños estaban allí con sus padres. Gruñón echó mucho de menos a su padre, y empezó a llorar. Baltasar, uno de los Reyes, lo vio a Gruñón llorando, y le preguntó que pasaba. Gruñón le dijo que la única cosa que querá era ver a su padre. Baltasar, que en realidad solamente era un hombre llevando un disfraz, no sabía que debía decir. Le dio al niño un dulce, y dijo
Después de muchas horas, Gruñón se acostó. Cuando se despertó, un perrito estaba lamiendo su cara, y se dio cuenta de que estaba en su propia habitación en Whoville. Su padre entró , y le dijo que había comprado un perro como su regalo de Navidad. Gruñón tuvo muchísimo alegría, y le dio un gran abrazo a su padre, y luego a su perro, quien se llamaba Pepe. Todos los sueños de Gruñón se hicieron realidad en esta día.
Rebecca
Kwanzaa en España
Había una vez un chico se llamaba Paki cuyo nombre significa “testigo” y vivía en un pueblo de Murcia que se llama Mula. Paki era un chico típico, a él le gustaba jugar al fútbol y decir piropos a las chicas en su colegio. Parece que para él la vida era completamente normal; casi demasiado normal para un chico negro en España. Pues, era la semana antes de las vacaciones de Navidad, y Paki estaba muy emocionado porque no iba a tener escuela ni nada para hacer la próxima semana salvo comer y pasar el tiempo felizmente con su familia que iba a venir de los Estados Unidos como todos los años pasados. Pero este día, un miércoles, fue diferente. Mientras Paki estaba comiendo en el comedor de su colegio, un grupo de chicos (y una chica sorprendentemente) vinieron a su mesa donde él estaba sentando-. solo y el chico más grande dijo “¿buenos días rajado, vas a retarme hoy o qué?” Ahora, tienes que saber que Paki estaba acostumbrado a este tipo de tontería a causa de sus diferencias de rasgos. Por eso, él respondió “si fueras una mosca debajo de mi zapato o fueras un hombre gigante como Paul Bunyan, no se lucharía contigo, ya lo sabes Antonio.” Y para añadir, dijo Paki “Ya sabes que si me golpeas solo voy a poner la otra mejilla.” Paki era un chico particularmente listo para su edad, y lo sabe él él lo sabía. Pero esto se enfadaba a Antonio, y el dijo “no cites mi libro santo Paki, ya lo sé lo qué harías si te golpeara, lo he lo visto muchas veces, pero no me importa hoy porque he descubierto de por un vecino que tú te celebras una fiesta en secreto. Es verdad ¿no?” No sabía qué hacer Paki. Estaba totalmente confundido porque antes en su vida nadie le había preguntado a él sobre su fiesta que él lo pone, la cual él tenía muy cerca de su corazón, y definitivamente nunca en esta manera. El procedió a decir a Antonio y sus amigos que él celebraba una fiesta que se llama Kwanzaa, porque sus parientes siempre traían una Kinara (que es parecido a una Menora Judea judía) con ellos y el arte Africano para que él no olvidabara sus raíces. El estaba seguro de decir que también él celebraba las Navidades con su familia, y de hecho estaba deseando que los Reyes Magos le regalaran el nuevo capítulo del video juego “Assassin’s Creed.” Los chicos estaban sin habla. La chica le preguntaba “¿puedes celebrar los Reyes Magos y tu fiesta? No lo entiendo. He pensado que solo había una fiesta y esta fiesta era las navidades para Cristianos.” “No te preocupes” dijo Paki “Casi nadie sabe sobre esta fiesta que se celebra. Puedo mostrarte como se celebra. ¿Quieres venir a mi casa en una noche de Kwanzaa para celebrar con comida rica y música Africana? No te preocupes mis parientes son muy amables.” Antonio miró a la chica con una cara de desaprobación. “Por favor que no te vea con él Raquel. Vamos a cocinar turrón hoy mis padres y yo, e iba a invitarte.” “No te preocupes Antonio,” Dijo Paki, “hay 7 días de fiesta. Si falta un día todavía hay 6 más.” Y con una sonrisa en su cara, Raquel dijo “Seguro que puedo ir Paki. Qué esfuerzo tienes sobre tus creencias, estoy celosa.” Respondió Paki “Es mi deber proteger el patrimonio de mi gente. Sin el esfuerzo de cada individuo no somos una comunidad fuerte. Como ya sabes a causa de este chaval—(el miró a Antonio) hay mucha gente a la que no le importa nada, ni respeto para otros ni los beneficios de no ser violentos.” Y con eso, Paki regresó a comer su chuleta que ya estaba frío mientras él se ponía contento otra vez pensando en las vacaciones, la única diferencia de antes era que ahora había una chica para hacerlo más dulce.
Drew
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