"LA PLUMA ES LA LENGUA DEL ALMA." por D. QUIJOTE

"LA PLUMA ES LA LENGUA DEL ALMA." por D. QUIJOTE

BIENVENIDOS ESTUDIANTES...

Este blog se ha diseñado para difundir las ideas, las reflexiones y los trabajos de los alumnos de Kazoo en Cáceres.


domingo, 16 de enero de 2011

La carta de amor

Querida amor:
Para empezar, quiero decirte que te echo de menos mucho. He estado lejos de ti por algunos meses y no puedo dejar de pensar en ti. Pienso mucho en nuestra amistad y las cosas que hacíamos juntos. De entrada, cuando te conocí, nos convertimos en una pareja buena. Siempre pienso en tu belleza y mi corazón y mi alma están animados. Además, pensar en tí me duele muchas veces porque estamos en partes diferentes del mundo. Ojalá estuvieras aquí ahora mismo. Cada noche, te veo en mis sueños, tan hermosa. En mis sueños, me olvido del sufrimiento de no estar contigo. Por supuesto, me divertía mucho contigo y echo de menos las horas que pasábamos juntos. Hay muchas cosas en España que me recuerdan a tí y, por eso, te echo de menos aún más. Yo sé muy bien que te gusta bailar. He visto muchos tipos de bailes españoles y hay momentos cuando deseo que estés aquí y bailemos. Para terminar, espero que pienses en mí tanto como estoy pensando en tí. No te preocupes. Volveré pronto y estaremos juntos de nuevo por fin. ¡En último término, te quiero mucho y nos veremos pronto!

Un beso,
J.

Mi querido primer amor:
Con esta carta, te quiero decir que a pesar de todo lo que ha pasado entre tú y yo, sigo queriéndote y nunca dejaré de amarte. Eres el primer amor de mi vida y sé que nunca te olvidaré. No puedo de dejar de compararte con los otros que intentan conquistarme. No siento lo mismo que cuando estoy contigo. No me da la gana de fijarme en otro. Tengo ojos solo para ti.
A propósito, fuiste tú quien me enseñaste qué es el amor y lo expresaste con tus besos, tus caricias y tu necesidad de siempre tenerme a tu lado. Ese amor que tú has guardado desde la primera vez que me viste hace siete años en nuestro primer año en la secundaria. Intentaste robar mi atención comprándome galletitas a la hora del almuerzo y haciéndome reír todos los días con tus chistes tan graciosos. No sabía que sentía por ti en ese momento. Estaba distraída siendo la chica más popular en la escuela y tú eras un chico que no estaba a mi nivel social.
Sin embargo, en nuestro tercer año, caí rendida en tus brazos cuando me diste nuestro primer beso en la boca. El beso era tan sencillo y suave, pero lo sentí tan profundo y maravilloso que sentí mil mariposas en el estómago. Sentí las chispas que salen de la fricción de dos objetos ardiendo y chocando bien fuerte como imanes. Era la primera vez que me sentí así. Por lo tanto, con ese beso sabía que tú eras para mí. Y ahora, cuatro años después, todavía no he encontrado a alguien que me haga sentir así como con ese beso tan amoroso y apasionado. Te amo tanto. No dejo de pensar en ti. Eres mi amor, mi alma, mi espíritu. No puedo vivir sin ti. Te pido que por favor nunca me dejes de amar porque yo nunca dejaré de amarte.
Con muchísimo amor,
Tu querida Tiny, M.

Querido Eduardo:

Todavía pienso en ti. Desde el día que nos conocimos en el hostal en Lisboa, he sabido que eras mi media naranja. De entrada, no parecías muy especial: simplemente un hombre que trabajaba en recepción. No obstante, la puerta escribiría nuestro destino ese día. Cómo el caballero que eres, no solo abriste la puerta para mí, también conquistaste mi corazón.
Desde entonces, no ha pasado un día sin pensar en ti. Constantemente tus ojos profundos y brillantes sonríen en mi mente; tus dientes como perlas brillan cuando susurras mi nombre. Eres el dueño de mi alma. Te quiero con una pasión con tal inmensidad que podría curar el mundo del sufrimiento.
Viviré contigo a la orilla del mar cuando seamos viejos. Hasta cuando esté ciega y sorda, todavía podré sentir la respiración tuya cuando estás delante de mí; y todavía podré besar tus labios, dulces como una droga. Eres mi sol, mi luna, y mi cielo. Te amo para siempre.

Mi corazón,
R.

Querido amor:

Cuando te miro, es como si mirase un milagro. La luz del cielo cae sobre ti, iluminando tu cara – la cara más perfecta del mundo. Podría viajar por todos los países del mundo, y nunca encontraría una cara mejor. Contigo estoy en paz. No hay tristeza en mi vida cuando estoy contigo. Me das la tranquilidad y la alegría que me ayudan a ser la persona que soy. La primera vez que nos miramos, sentí electricidad. La primera vez que nos tocamos, sentí fuego. Todavía, sigo sintiendo que soy una marinera, perdida en el océano, y eres el la única luz que me guía hasta la costa. Si tuviera las palabras para decirte cuánto te amo, te las diría. Pero no las tengo. No existen. Solo puedo llorar con el pensamiento porque nunca vas a entender lo que siento por ti. Es una obsesión, una adicción, y no hay remedio. Te miro cuando estás dormido, y la tranquilidad de tu cara me da la fuerza para dirigir la complicada sinfonía que es mi vida. No puedo pensar en mi futuro, si tú no estás en él. Eres mi vida, mi amor, todas las razones para existir. No sé si sientes lo mismo que yo, pero no me importa. No puedo dejar de amarte.

Con todo el amor en de mi corazón,
C.

Querido amor:

Cuando te veo, siento que mis piernas tiemblan, que mi corazón palpita y que mis mejillas se sonrojan, todo lo cual odio pero jamás puedo evitar. No sé la razón por la que me haces sentir así, pero lo que ya sé es que tienes los brazos más afectuosos que me han abrazado en toda mi vida, que tu sonrisa me hace recordar lo que significa ser real y que tu mirada sincera me hace seguir sonriendo.
Vivimos cada día de manera diferente, pero cuando la luna aparece y las estrellas adornan el cielo, sé que lo que me ilumina la noche está en tus ojos chispeantes que me miran y sonríen. La verdad es que sólo quiero estar en tus brazos.

Un beso,
P.

Estimado Wolfgang:

Aunque ahora estamos en lados opuestos del Atlántico todavía estás demasiado cerca de mí. Si algún día me traslado a Marte o Venus quizás habría bastante distancia entre tú y yo. No puedo creer que hubo una vez cuando pensaba que te amaba. Ahora me doy cuenta de que eres un cerdo y le tengo lástima a tu madre por tener que llamarte su hijo. Me dijiste que te importa yo, pero ahora yo sé que lo único que te importa es tú mismo. Te he dado tantas cosas y no sé por qué. Hoy no te daría nada más que un hueso para masticar porque tú no eres un hombre, sino un animal. Te di mi confianza y ahora sabes mis secretos más personales, pero eres la última persona que quiero que sepa mis secretos. Desearía que nunca nos hubiéramos conocido y que no supieras nada de mí, ni mi existencia. Ya no pienso en ti casi nunca, pero todavía hay algunos instantes. Por ejemplo, cuando veo una basura me hace pensar en ti porque eres la basura de la humanidad. Quiero verte para darte un fuerte golpe pero después nada más. Que Dios tenga piedad de ti.
Te odio,
E.